lunes, 23 de enero de 2012

Desde nunca te quiero y para siempre...

Desde nunca te quiero y para siempre,


desde todo y quizá y para siempre,

desde el rotundo rayo que sube por la acequia de las horas

al látigo crecido en mis pupilas ponientes,

veloz mi voz, mi viento:

vértigo de desembocadura

y el más ingrato delta para acabar el viaje.

Hasta la nada espero,

hasta lo lejos de la memoria inútil y el cráter sin crepúsculo,

hasta la duda embriagada de rótulos celestes,

en la fiebre y la luna imantada de agosto.



De "Un lugar para el fuego" 1985